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HOLA A TODAS!

Tenemos una gran novedad!. Foro Activo (donde hospedamos el foro) ya enlazo todos sus foros a una APP,
y aquí su servidora ya hizo lo necesario para que desde esta puedan ver nuestro foro desde su celular!!

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BROKEN - Capitulo 1 - El primer día.

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BROKEN - Capitulo 1 - El primer día.

Mensaje por Carolina el Miér Feb 17, 2016 6:07 pm

Hola chicas!

Sé muy bien que no tengo perdón de Dios, me he tardado como un siglo en publicar, pero quien sabe de mí estará de acuerdo que mi vida es un maldito caos, he andado enfermita y no ha estado todo tan lindo, pero aquí estamos y me da gusto poderles publicar algo que espero sea de su agrado.

También la verdad odio a las personas que caen en sentimentalismos baratos, pero una de mis lectoras fieles era mi amada Rossy, así que con mucho cariño va para ella.
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Capitulo 1

¿Recuerdan los carteles que decían: “Hoy es el primer día del resto de tu vida”? Pues eso es verdad todos los días. Excepto uno: el día en que mueres.

Kevin Spacey en Belleza Americana (1999)




Toda historia tiene un comienzo…

Creo que debo comenzar por ahí…

Siempre es igual, la opresión en el pecho, el deseo de saltar para acabar con todo, sudoración que empapa las sábanas y palpitaciones enérgicas, como si el corazón decidiera que es momento de partir. Es lo mismo cada noche, dormir se ha convertido en mi nuevo miedo, las pesadillas no han parado desde aquel día en que una decisión lo cambió todo.

Aun puedo sentir su aliento agria a alcohol y cigarrillos en mi cuello, sus callosas manos tocándome sucio, osco y perverso,  usándome como un objeto, divirtiéndose con mis suplicas de parar, sintiéndose poderoso ante mi miedo, reduciéndome a nada, a un inútil despojo mientras me susurra al oído un obsceno ‘¿Te gusta perra?’, cuando estoy teniendo la misma pesadilla cada noche puedo recordar cada sensación, cada olor y el sabor de mis lágrimas cayendo a mi rostro y el hierro de la sangre al morderme el labio en desesperación.

Despierto casi cada noche sintiendo alivio, pero el temblor completo me perdura hasta que llega el amanecer, no hay día en que no me sienta terriblemente cansada, estoy agotada por las pocas horas en que concilio el sueño, lo peor de todo es que hoy comienzo este nuevo empleo que por fin pude conseguir después de tantas entrevistas de trabajo, no es el  trabajo de mis sueños, nunca creí pasar tantos años para terminar sacando copias y reciclando archivos.

El día comienza a clarear, me levanto a darme una ducha rápida, me visto con lo que elegí un día anterior, traje con falda de lápiz negro y una camisa azul, en algún sitio leí que cuando llevas azul en tu vestimenta das un mensaje de seguridad y confianza, yo quiero comenzar bien pese al aspecto que debo tener por mis prolongadas noches en vela.

Tomo el autobús como cada día la diferentes es que hoy tengo un sitio al que llegar y el sitio es bastante bueno, TOYS BEBLUM FACTORY es bastante conocido por ser el comercializador de juguetes en la unión americana, distribuye a muchos países, todo mundo ha tenido un juguete BEBLUM, los dueños Bellamy y Blumer se han encargado de hacer felices a muchos por generaciones, incluso a mí con tan solo aceptar contratarme.

Entro al enorme edificio de cristal y el interior es interesante, es un corporativo como debe ser pero a la vez tiene un toque divertido, me agrada, me pierdo un poco respecto a la posición de todo y ubico el ascensor, camino rápido lo más rápido que puedo para llegar antes de que cierre en una zancada escucho mi falda rasgarse el ascensor casi está cerrado cuando una mano se extiende del interior y detiene el cierre, yo entro rápidamente al interior y sé que por poco tendría que esperar al otro ¡Carajo! Mi falda se ha rasgado y es el comienzo del día, escucho un carraspeo.

- ¿Necesitas ayuda? – me dice la persona que supongo me detuvo la puerta.
- No, gracias, en realidad no es nada.
- Bien.

Estoy maldiciendo por dentro a todo y a todos, este tiene que ser un buen día y con la falda por la mitad no es posible, trato de buscar en mi bolso por algo que ayude a arreglar el inconveniente, pero justo este es el momento en que no traigo algo encima.

- ¿Segura que no necesitas ayuda? – vuelve a preguntar el hombre a mi lado.
- Segura que no, gracias.
- Eres la nueva – es una afirmación, nunca una pregunta.
- Eso creo.
- Entonces – llegamos al mismo piso y se abren las puertas – eso quiere decir que nos vemos después – sale sacudiendo su mano.

Salgo al mismo piso y me lamento no haber preguntado al extraño sobre la oficina de Vera Dawson, pero camino donde supongo que podría estar pero solo veo cubículos con gente mirando fijamente a sus computadoras cuando no están al teléfono, de repente se levanta uno festejando algo, me mira y guiña el ojo.

- ¡Hola! No te había visto por aquí.
- Eso es cierto ¿Podrías indicarme cuál es la oficina de Vera Dawson?
- Claro, es más te acompaño – toma mi mano y la pone en su brazo – la escolto señorita, por cierto mi nombre es Joseph.
- Un placer Joseph.
- Es bueno ver una cara nueva por aquí para variar.
- Es bueno conseguir un empleo en esta ciudad.
- Así que tú eres la nueva asistente de Alexander.
- No tengo idea quien es Alexander pero quiero suponer que sí.
- Pues mucha suerte y esta es tu parada, cualquier cosa que necesites soy el cubículo cuatro.

Se despide con una reverencia, no puedo evitar una sonrisa, me giro frente a una oficina de cristal dentro miro a una chica de cabello rojo muy concentrada frente a su monitor mientras está al teléfono, ríe y luego vuelve a su concentración, respiró hondo y toco la puerta, al principio hace caso omiso entonces decido tocar de nuevo con más fuerza, ella levanta la cabeza y grita que pase.

Su oficina es linda, acogedora, totalmente de una chica, el ambiente huele a lavanda todo es blanco y muy limpio, al fondo hay fotografías de distintas personas asumo que es su familia, me mira expectante y yo me doy cuenta de que acabo de ser descubierta fisgoneando en su oficina.

- Hola, yo soy Katherine Fisher, me enviaste un correo electrónico informándome que podía presentarme hoy.
- ¡Oh sí! Toma asiento – hace aspavientos con las manos y se dirige al teléfono – te marco después – se recompone y me mira seria – mucho gusto Katherine, creo que ya te han entrevistado, pero te recuerdo parte de tus funciones, básicamente es asistirme a mí y asistir a Alexander, nuestro encargado del área del área de Marketing tiene licencia de maternidad así que Alexander es el que está al frente hasta que llegue Amelia, así que tú vas a ayudarle a recoger las llamadas y alguna que otra cosa que él te indique ¿Tienes alguna preguntas?
- Claro ¿Quién es Alexander?
- ¡Oh sí! Vamos te lo presentaré y te indico el escritorio que ocuparás ¡Oh! ¿Qué ha ocurrido? – señala a mi falda.
- Esto, es que de camino al elevador me atoré en algo y se abrió mi falda.
- Ya buscaremos con que ayudarte, ven vamos.

Comenzamos a caminar por los pasillos mientras me iba indicando cada zona y presentándome a algunas personas en el camino. No puedo recordar todos los nombres y todas las funciones Samantha habla muy rápido y me es difícil recordar todo. Llegamos a una zona de cubículos donde todos son ruidosos y en constante movimiento, entonces reconozco a una chica con la que me topé y el hombre del elevador, nos sigue con la mirada mientras hacemos el recorrido.

- Hola Alex, mira te presento a Katherine Fisher ella es quien te va a asistir de momento, mientras llega Amelia y cuando eso suceda la llevaré conmigo – me mira Vera – Katherine este es Alexander de quien ya hemos hablado.
- ¿Hablaron de mí? – enarca una ceja, puedo notar que ellos se llevan bien.
- Pffff, no te emociones, en realidad solo le hablé de sus funciones contigo.
- Un placer Katherine – me extiende la mano y se la tomo, sonríe y mira mi falda – la falda.
- Lo sé.
- Voy a ver si puedo encontrar una aguja e hilo por ahí – se gira y se desaparece.
- No lo va a traer – la mira con una sonrisa soy mala con las corazonadas pero puedo sentir que aquí hay algo, siento su mirada y levanto las cejas, me estaba mirando a mí.
- ¿Qué sucede?
- Podemos usar el plan B.
- ¿Y ese cuál es?
- El que va a evitar que andes por ahí mostrándolo todo.
- ¡No estoy mostrando todo!
- Ven por aquí.


Me lleva hasta a un cubículo lleno de cosas rosas así que asumo es de alguna chica, tiene muchos portarretratos pequeños con la fotografía de una pequeña, Alexander escarba a conciencia por todos los cajones, saca cinta adhesiva, algunas más oscuras, clips y una grapadora.

- Esto debe servir – se acerca con la grapadora, se agacha antes de pueda emitir un protesta toma mi falda y comienza a grapar como un experto – ¡Listo!

Esta falda costó el equivalente a una semana de sueldo y ahora está llena de pequeñas cosas metálicas que la afean demasiado, pero es mi primer día y están siendo amables conmigo, le sonrío en agradecimiento.

El resto del día pasa volando he recibido llamadas todo el día y he tomado mal la mayoría de los recados, soy la peor telefonista del mundo, quizá es que también estoy nerviosa por ser el primer día, llevo algunas carpetas que me enviaron a ordenar por fecha y numero de factura cuando siento un cosquilleo en la nuca, me giro.

- Hola nueva – es el chico que muy temprano me guió.
- Hola….
- Joseph, Joe si se te hace más fácil aprenderlo.
- Joe, hola.
- Ya veo que estás bastante ocupada con todo eso – giramos a ver nuestro rededor y hay montones de cajas por ordenar.
- Algo.
- No has ido a comer, en poco salimos, quizá te venga bien una invitación a comer algo aquí enfrente.
- Mi novio me espera en casa y es el primer día.
- Oh, ok, sin problema – se va alejando poco a poco con las manos en alto.

No miento, tengo novio, uno que creía sería para siempre, pero desde que pasé por ese episodio de terror en mi vida, todo se ha vuelto raro, siempre parece incomodo a mi lado sin saber que decir o como tocarme, como si me fuera a romper en cualquier momento, como si seis años fueran seis días, así que lo pienso ¿En verdad importa si llego rápido a casa? ¿Si quiera podré encontrarlo en ella?

- Espera – se detiene – espera, creo que puedo tomarme unos minutos.
- No es necesario.
- No te preocupes, necesito comer algo, el tiempo me ha pasado volando, te agradezco el ofrecimiento.
- Bueno te espero en un par de horas – mira su reloj dorado imitación – paso por ti – se despide con un saludo de manos.

No estoy segura de cómo vaya a ser todo, apenas conozco a este chico con el que he cruzado un par de palabras, pero cualquier cosa es mejor que llegar a casa y hacer un acto más de dos extraños en un apartamento.

Al final del día el cual a excepción de los ochenta dólares que tirará a la basura por culpa de la falda rota, todo parece ir bien, el trabajo no es algo extraordinario pero es tranquilo y ha tenido oportunidad de relajarse mientras clasificaba hasta que llega el momento de salir y justo como un buen reloj suizo se escucha golpecitos en la pared del cubículo.

- Es hora de partir – es nuevamente Joe.
- Perfecto, estaba en eso.

Me ofrece su brazo, yo recojo mi bolso y acepto su ofrecimiento, debo aceptar que pese a que yo mantenía nulos ánimos de aceptar su oferta, Joe es una persona animada, todo el tiempo parlotea y hace reír, caminamos conversando de ninguna cosa en especial, lo que me agrada es que en ningún momento hace algo por fisgonear en mi vida, solo me hace sentir cómoda.

Llegamos al sitio del que hablaba y parece que a todos se les ocurrió la misma idea, es un sitio bastante concurrido para ser lunes, todos parecen salir de sus oficinas y no me extraña es un sitio bastante agradable, todo el interior de madera oscura y decoración art decó, es bonito, agradable y muy acogedor, Joe parece ser bastante conocido, pasa saludando personas como si de alfombra roja se tratase, caminamos a la barra, pedimos un par de cervezas y Joe se disculpa para poder ir al sanitario mientras yo miro el lugar con lujo de detalle, observo cada detalle a mi rededor, me gusta hacerlo.

- ¿Mal día?

Me giro porque no reconozco la voz aunque en realidad la he escuchado, Alexander está detrás de mí sonriendo, como queriendo parecer agradable, yo le devuelvo la sonrisa y me paso un mechón de cabello detrás de la oreja, lo cual indica que estoy nerviosa y no puedo saber la razón.

- En realidad fue bueno.
- Así que te gusta beber después del trabajo – toma el sitio de Joe como si lo hubiese invitado a hacerlo.
- ¿Esto es parte del día de prueba para saber si me voy a quedar con el puesto? – le pregunto en ese tono tan impertinente del que mi madre siempre se quejó
- Podría ser – sonríe.
- Siendo así no – enarco la ceja mientras jugueteo con mi cerveza.
- Supongamos que no es relevante para tu permanencia.
- En ese caso, sí, algunas veces, sobre todo cuando no tengo que pagar yo.
-
Suelta una carcajada, menea la cabeza negando, pide una cerveza y comienzo a observarlo mientras lo hace, es alto, muy alto, delgado, piernas muy largas, cabello oscuro un poco rizado, piel blanca, mentón fuerte, ojos como felinos y avellanados, no es alguien que se destaque por ser guapo, pero es bastante agradable y sin duda joven, por lo menos un par de años menor que yo sí, en algún momento me perdí en mis cavilaciones y noto que ha dejado de hablar, por supuesto que lo ha hecho y ahora sabe que lo estoy analizando, así que carraspeo mientras me mira con la risa en los ojos.

- Así que cuéntame cómo sabes de este lugar – da un trago a su cerveza.
- En realidad no lo conocía, fui invitada.
- ¿En verdad?
- Sí yo la invité y estás en mi lugar – Escuchamos tras de ambos, es Joe que con una sonrisa me guiña el ojo y saluda a Alexander – veo que te me has adelantado.
- No – Alexander toma un trago y se levanta – de ninguna manera de hecho estoy esperando por Vera que debió de haber salido del tocador.
- Pues dile a Vera que venga y compartimos algún privado los cuatro.
- En realidad yo tengo que llegar a casa, me esperan – da el último trago a su cerveza y se levanta – nos vemos Joe, Kat.

Lo miro desaparecer entre la multitud, para mi es importante las primeras impresiones, pero a él en especial no puedo precisarlo, Joe es simpático por demás, me divierte mucho escucharlo parlotear de cualquier cosa como ahorita, pero Alexander por momentos parece agradable y por momentos cambia y se vuelve evasivo.

- Katherine ¿Katherine?
- ¿Qué? Oh sí, perdón.
- No me digas que te ha impresionado – señala a la salida.
- Él y Vera están…
- No.
- Ok – su respuesta tan criptica no me dio lugar a preguntar más.
- ¿Pasa algo?
- No, estoy cansada, ha sido muchas emociones por el día de hoy, creo que va a ser mejor que vaya a casa.
- ¿Vives sola?
- No, vivo con mm  alguien.
- Oh ya, ok, entonces vamos a casa ambos – cierra los ojos y los abre – quiero decir yo a mi casa y tú a la tuya.

Sonreímos, Joe me provoca esa simpatía espontanea que a veces olvido puedo sentir. Salimos a tomar cada quien su camino, yo viajo en el autobús mirando a la nada, todo ese mundo en el que me acabo de sumergir, vibrante y ruidoso de repente desaparece con el nuevo paisaje, recordándome mi realidad.


No es que no quiera a Jonathan, es o fue en su momento un buen hombre con el que he compartido los mejores momentos, cuando me pidió que viviéramos juntos después de tantos años yo asumí que esto era para siempre, siempre mantuve la idea de que lo que formábamos hoy sería un futuro prometedor, se mudó a mi apartamento y comenzamos a hacer un vida en común. Pero la vida es rara y tiene un extraño sentido del humor que gusta de retorcer las cosas, en este caso todo el cuento de final feliz que nos prometimos, después de pasar el peor de los momentos es como si ambos pudiésemos ver el verdadero rostro del otro, esa parte que incomoda y con la que luchas para poder rescatar lo que un día fue como un sueño.

Mi apartamento es un dúplex, Jonathan y yo vivimos en la parte superior, ha sido mucho tiempo atrás cuando llegué a esa calle tan bulliciosa y colorida, Tabita mi vecina de abajo es un encanto, siempre se ha preocupado por nosotros, extrañaría todo esto de tener que dejarlo.

Entro a mi apartamento y encuentro lo mismo de siempre pintura por todos lados, piezas de barro por donde sea, no importa lo mucho que me queje a Jonathan le gusta vivir en el desastre, es un artista plástico que cada día se esfuerza para ser expuesto en alguna de las galerías importantes de la ciudad pero pocas veces ha tenido respuesta favorable, él y yo nos conocemos desde el instituto, fuimos a los mismos talleres de arte hasta que descubrí lo pésima que era, pero nunca nos separamos, incluso cuando entramos a la universidad buscamos quedar cerca para visitarnos, hemos terminado montones de ocasiones, incluso  no hace mucho tuvimos una de esas que termina como siempre, con él pidiéndome que volvamos, estuve casi tentada a decirle que en esta ocasión no era posible.

Ha sido mi mejor amigo, fue un buen compañero, en su momento me mantuve locamente enamorada de él, pero las cosas cambian, aún no sé cómo declarar lo que siento en este momento frente a él, como estoy segura él tampoco sabe cómo hacerlo.

- ¡No! Simplemente ahora no es posible – escucho a Jonathan discutir con voz suplicante – Cam no puedes hacerme esto, no en este momento… te dije que lo solucionaríamos pero no puedes venir – decido entrar.
- ¿Jon? – Entro y se gira rápidamente palideciendo – ya llegué cariño – aviento el blazer.
- Hablamos después… si… no… adiós – cuelga y se jala el cabello.
- ¿Con quién conversabas tan animadamente?
- Un colega.
- Un Colega que se llama Cam.
- Estabas escuchando – carraspea.
- No, pero esa parte de llamarle Cam lo escuché ¿le conozco?
- No – suspira – he preparado ravioles, tus favoritos, pensé te apetecería mientras me cuentas tu día.

Noto lo nervioso que está y como evita hablar de lo que pude escuchar, me sirve un plato y un poco de vino, hace tanto que no se comportaba así conmigo que me resulta muy extraño, eso no hace más que incrementar mis sospechas, algo raro sucede con Jon desde hace tiempo pero hoy es más que evidente, comenzamos a conversar de mi día de lo que no hay mucho que hablar, así que decidimos acabar el día y nos metemos a la cama.

Siento los brazos de Jon, esos que alguna vez me hicieron sentir en casa, esos con los que ansiaba acurrucarme para toda la vida, donde podría vivir sin necesitar más. Siento como baja y sube su mano acariciándome y me tenso un poco, aún es algo incómodo estar así, siento su beso en mi cuello y las caricias suben de tono, me giro, le doy un beso rápido para después mirarlo a los ojos mientras toco su mejilla.

- Te extraño Katty.
- Lo lamento mucho – le digo en susurros – lamento todo esto.
- Yo también, lo lamento tanto Katty.

Hacemos el amor llenos de esa atmósfera de duda, no sé qué sucede con ambos, lo quiero y me quiere, seguimos siendo tan buenos amigos cuando conversamos como tal, pero no me hace sentir como cuando me hacía volar. Terminamos y nos giramos cada uno por nuestro lado, lo escucho hablarme pero finjo estar dormida, miro a la ventana la luna está oculta, de niña pensaba que podía escucharme, así que siempre deseaba apareciera un poco para contarme mis secretos, pero hace mucho deje se hacerlo, ahora mismo no sé cómo contarle que siento que me asfixio.
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Re: BROKEN - Capitulo 1 - El primer día.

Mensaje por juanny el Miér Feb 17, 2016 6:42 pm

cheers cheers cheers cheers
Volvistes loquis!!

sabes que me encanta y quiero mas..
Esa kat como que la ha pasado mal, y esperemos que le vaya bien y averiguar que tanto ha pasado y pasara en su vida

Un abrazote!!

y lo de rossy, es normal todas la extrañamos, siempre atenta a las historias y sus comentarios repelones a veces jejejej en serio la extraño...
un besote para ella alla arriba

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