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HOLA A TODAS!

Tenemos una gran novedad!. Foro Activo (donde hospedamos el foro) ya enlazo todos sus foros a una APP,
y aquí su servidora ya hizo lo necesario para que desde esta puedan ver nuestro foro desde su celular!!

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CAPITULO VII

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CAPITULO VII

Mensaje por palomita de papel el Vie Abr 15, 2016 4:25 pm

Carlos se recostó en su cama, aún estaba vestido, había sido un día muy largo. Sin embargo se obligó a levantarse y camino hacia el balcón. Contemplo la ciudad y una sensación de vacío tan familiar lo invadió. Durante una centuria lo había sentido… Durante mucho tiempo abrigo la estúpida esperanza que ella volviera, que correspondiera a sus sentimientos. Que dejara de huir al destino que compartían, pero cada día parecía estar más lejana. Respiro hondamente el aire fresco nocturno y volvió a entrar a su cuarto.

Entonces la vio, de pie ahí en su puerta, sus enormes ojos negros sobre él. Con su pelo recogido en trenzas salvajes y desordenadas. Todas las hermosas curvas que habían surgido en ella. Envueltas en un corpiño de encaje y su larga falda con botas altas de cuero, todo en negro. Carlos se quedó inmóvil, su cuerpo se puso tenso como la cuerda de un violín. Poco a poco camino hacia ella, rogando porque no fuera un sueño, alargo una mano para tocarla, mientras murmuraba:

- Vione ¿Eres tú, de verdad eres tú?…
- Hola Carlos… Soy yo.

Sus musculosos brazos salieron disparados alrededor de ella, arrastrándola hacia él, mientras gemía desde el fondo de su pecho, cuando sus cuerpos se encontraron, enterró la cara en su hombro y su cabello. Luego la miro intensamente a los ojos aterciopelados que recordaba, mientras le decía:

- Pequeña ya no estaré preocupado otra vez, eras solo una niña cuando te fuiste, sola en el mundo tan lleno de peligros.
- He vuelto a ti Carlos…
- ¿Por qué me dejaste antes?
- Porque tú… Querías quitarme mi libertar y yo solo quería conocer el mundo...
- Mi pequeña terca como iba a quitarte tu libertad si yo era tu esclavo… ¿Por qué has vuelto hoy?

Vione se estremeció al ver la emoción que había en sus ojos, lo mucho que lo había hecho sufrir. Entonces supo que se merecía la verdad.

- Al principio solo quería ser libre, pero…

Poco a poco, Vione le relato, como luego que habían hablado, se emocionó de convertirse en una guerrera, pero entonces su madre le había dicho, que ella continuaba siendo tan débil como un humano, que todo lo que le pasara, lo sufriría él. Cuando Carlos escucho el relato de Vione, que tropezó con una que otra lagrima, su corazón se derritió, supo que ella había sufrido tanto como el, la larga separación, pero le emociono pensar que el en verdad le importaba.

- Mi pequeña, creíste que me protegías…
- Creí que sería una carga para ti Carlos… Me fui porque quería ser más fuerte. Aunque cada día te extrañaba más… A pesar de todo, sigo siendo una mestiza, mi debilidad te pondrá en riesgo…

Carlos la callo con un beso, un beso que se había retrasado mucho, un beso que la hizo estremecerse de pies a cabeza. Largo e intenso, el solo dejo sus labios para decirle:

- Lo único que casi me causa la muerte era no tenerte Vione. Eres perfecta, por eso el supremo te escogió para mí, yo nací para ti.
- Entonces tómame Carlos…

Algo dentro de él exploto con esas palabras, era la necesidad de su reclamo, la tomo en la jaula de sus brazos, llevándola con él a su cama. Carlos rasgo su ropa limpiamente, mientras hacía lo propio con la de Vione. Para luego contemplar la hermosa mujer que el destino le había dado, luego se dedicó a barrerla ardientemente con sus besos. Él estaba en un estado enfebrecido, los músculos más abultados, los ojos llameantes y los cabellos ondeaban, ella estaba igual, era la luz que palpitaba salvajemente dentro de ellos, esperando la comunión de ambas.

Carlos se enderezo sobre ella, para contemplar como su novia estaba gloriosamente desnuda debajo de él, con su carne húmeda y sus trenzas resplandecientes como un abanico sobre sus sabanas. Vione era como un premio exquisito. Con las manos entrelazadas, el cubrió su cuerpo con el suyo. Carlos besaba sus labios sus pechos y su vientre, ella gimió con los ojos entrecerrados, mientras el deslizo sus labios hasta llegar a sus muslos, dirigiéndole una sonrisa, antes de hundirse entre ellos. Luego volvió por el camino que había trazado y entre trémulos temblores Carlos se hundió tan profundamente como pudo dentro de ella, Vione acariciaba sus cabellos, mientras la deliciosa fricción pulsante y caliente entre ellos los abrasaba. De repente un éxtasis estallo dentro de ella y el mundo completo se borró de su mente. Cuando sus cuerpos se unieron, pudieron sentir como estallaban en calor y plenitud, en una unión sin fin…

- Mía.- Susurro Carlos con la frente en la de ella.-
- Por toda la eternidad.- Sonrió ella.-

Urs se transportó hasta la terraza de su ático, luego de caminar toda la noche de un lado a otro por los alrededores boscosos de su edificio, ya había desahogado lo peor de su rabia, no sabía cuánto tiempo lo había hecho, solo que ahora el sol de la mañana le quemaba el rostro. Cuando iba a entrar, escucho una voz familiar, vio a Yprum sentada tranquilamente en la baranda del balcón, colgando sus pies en el.

- Se te nota ansioso Urs.- Lo espeto.-

El estrecho la mirada. En momentos como esto él recordó que ella era más fría y dura de lo que suponía. Podía ser cínica y aparentar debilidad, pero no era ni una, ni otra cosa. Se encargaba de vigilar todo y a todos, tan escurridiza como una víbora e igual de ponzoñosa, aunque nunca había usado una espada, había causado más daño que la mayoría de Demonios juntos. Supo que ella no había visto nada, de lo contrario Nejun en persona lo estaría esperando, nunca profanaría su hogar, sabiendo las consecuencias de ello. Maia estaba a salvo dentro y oculta, o eso esperaba el. Con más seriedad de la habitual respondió a su pregunta:

- Sera porque tengo mucho que meditar en privado y estas interrumpiéndome.-
- Aun, continuas menospreciándome Urs… El respeto te serviría en este momento.-
- ¿Qué buscas aquí tan temprano?
- Nujen me ordeno buscar a las mestizas, vengo a revisar tu casa…

Yprum disfruto la rabia que cruzo el rostro del Helvetico. Se puso de pie y señalando con la cabeza hacia su ático, ambos se desplazaron como viento oscuro dentro, Yprum miro de lado a lado. Sonrió y le pregunto:

- ¿Estas, solo?
- Siempre estoy solo.-

Entonces ella camino hacia las habitaciones y las cocinas, revisando de pared a pared. Mientras Urs tembló de la rabia, porque Yprum estaba registrando su casa. Haciendo uso de todo su control se quedó tranquilamente, esperando de pie en la sala con las manos en el abrigo, esperando que ella terminara de registrar hasta el último rincón. Tan fríamente que podría pasar como una estatua, mientras solo pensaba en como deseaba sacarle las vísceras una a una a esa serpiente. Finalmente ella termino y le dijo:

- No hay nada en este cuadrado de cristal y piedra, excepto frio y gris vacío. Quisiera saber, que o quién es la causa que te mantiene siempre tan solitario…
- Si ya terminaste Yprum, mueve tus pies y sal de mi casa. En cuanto a lo que piensas, estas equivocada.
- En serio Urs, es una lástima, porque soy una romántica… Adoro las historias con finales felices...Para todos.

Los ojos de Urs chispearon con un gran rencor, mientras se miraban el uno al otro por largos segundos. Finalmente ella cedió su actitud de cínica y le dijo de frente:

- Sabes Urs, podrías ser el líder. Si Nejun muriera, tú podrías ser nuestro líder…
- No me interesa el poder Yprum…
- No quieres que te importe o finges no hacerlo. Vives una mentira, tomando un lugar inferior entre nosotros, pero es tu destino y lo sabes Urs, eres algo aparte de nuestra raza.- Dijo ella con una extraña alegría.-

Terminando de decir esto Yprum se disipo en su niebla oscura, mientras Urs se dirigía a toda prisa a buscar a Maia. La busco por todas partes y no había rastros de ella, lo único que encontró fuera de lugar, fue una escotilla del ducto de la ventilación. Rugió con todas sus fuerzas, como era posible que Maia hubiera sido tan inconsciente y obstinada, mientras salía a buscarla, se recriminaba no haberle advertido que no salir era por su seguridad, ya que todo el bosque circundante estaba lleno de demonios.

Cuando Maia se había encontrado con el ducto de ventilación y logro escapar por el, gracias a mucha testarudez y aceite. Debió suponer que era demasiado bueno para ser cierto. Logro llegar a la planta baja del edifico y se adentró por los grandes terrenos boscosos. Pero no había dado muchos pasos, cuando un demonio le salió al paso en medio de un claro y la ataco. Él no era como Urs. Tenían la piel pálida, oscurecida interiormente como si les corriera petróleo por las venas. Además sus ojos eran negros y fríos, sus garras afiladas listas para hundirse en su carne. Intento correr en vano, pero la atrapo en un segundo. Justo cuando la tomaba por la nuca y la elevaba por los aires, enterrándole las garras en el cuello, parecía que le destrozaría la garganta con ellas, pero aflojo su agarre cuando un rugido retumbo por todo el lugar:

- ¡Maia!

Era Urs que estaba frente a ellos, con los ojos completamente negros, la ira parecía azotar desde su cuerpo como látigos. Ella no dejaba de retorcerse en las manos de su captor. Pero el demonio dio un leve y doloroso apretón que la hizo jadear de dolor y casi desmayarse. En un segundo Urs se había arrojado sobre él, acuchillando con sus garras la garganta y atravesado las entrañas, dejando claro que no era rival para el de ninguna manera, justo cuando el demonio estallo en una nube de ceniza, liberándola, ella caía laxa en sus brazos.

Mientras Urs la sujetaba fuertemente contra él, con rabia ciega, ella estaba fría y pálida, no sabía si del shock o si ese infeliz la había lastimado de alguna manera. Solamente pensando que era su culpa.

- Casi la había perdido, perderla para siempre.- Grito de una forma brutal.-

Entonces escucho los latidos del corazón de ella, cerró los ojos y se concentró en ese sonido, lo calmo, en medio de la fiebre asesina que lo consumía, contemplo las cortaduras de su cuello. La transporto de ahí lo más rápido posible y la llevo al ático. La recostó para que se repusiera. Mientras intentaba curarla, sabía que los Guardianes curaban a sus parejas haciendo una comunión de luz, pero él nunca había hecho algo así, es más, en su raza jamás había habido nadie con una pareja destinada. Su mente analizaba los pros y los contras. Viendo como las heridas se volvían amoratadas y sangraban, no tuvo más remedio, coloco su mano en ellas y lentamente un remolino de luz oscura broto en su palma, era cálida, fluctuante y liviana, no fría, turbia y templada como la que normalmente emanaba. Milagrosamente las heridas de Maia empezaron a sanar.

Luego sucedido, se recostó junto a ella, luego de la comunión se sintió muy cansado, descanso junto a ella, esperando que reaccionara, mientras las palabras de Yprum hacían eco en su mente, no parecían una advertencia o una broma. Ella tenía una agenda propia. Pero no entendía cual, no encontraba lógica. Maia empezó a despertar. Él no se movió. Mientras ella al sentirlo cerca se apretó a él, entonces la rabia de haberse puesto en peligro, bullo en Urs y sacudiéndola le dijo:

- ¿Dime por qué lo hiciste Maia? ¿Por qué carajos saliste de aquí?

Ella se soltó de su abrazo y se alejó. Sollozante le respondió:

- Tuve mis motivos ¡Y tú los conoces Urs!- Respondió en un sollozo.-
- No es cierto Maia, hablamos y estuviste de acuerdo en quedarte. ¿Qué otra razón tenías?
- ¡Razones que son mías!- Grito ella en un gemido.-

Urs se incorporó y la observo pensativo, esa no era la Maia que el conocía, la que él conocía, lo estaría insultando mirándolo a los ojos, no se encogería en una almohada y evitaría sus mirada. Entonces la obligo a volverse, de la manera más delicada posible, tomo su barbilla y le pregunto:

- ¿A que le tienes miedo Maia?
- Urs… Todo esto está mal.- Balbuceo ella.-
- ¿Está mal lo que yo siento por ti o lo que tu estas sintiendo por mí?
- No hay razas más opuestas que la tuya y la mía…- Sollozo ella.-
- Y sin embargo sucedió Maia, crees que si esto estuviera mal, podría amarte como te amo.- Le dijo ronco.

Maia se sacudió al oír esas palabras. Justo cuando el colocaba tiernamente uno de sus mechones tras su oreja, era la primera vez que le hablaba de amor, él había dicho de destinos y propiedades, pero nunca amor… Sus defensas cayeron como murallas de papel. Igual que ella. Porque simplemente se recostó en su pecho y cayó en un estado aletargado para luego dormir profundamente.

Urs se limitó a abrazarla hasta que se quedó dormida. Tomo otro de los mechones de su pelo y lo acaricio largamente. Sopesando la situación en la que se hallaban, supo que podría vivir en este mundo, o el despojo en el que se convertiría, si ella nunca le daba su amor, pero no podría seguir sobre la tierra si Maia no estaba en ella… No le quedaría más remedio que tomarla y huir lo más lejos posible de Nujen y su ejército, el mundo no sería suficiente para ocultarse, pero pelearía por ella contra lo que fuera. Mucho más ahora que sabía que ella muy en el fondo de su alma, empezaba a corresponderle. Entonces tomo su decisión.

Nevs llego al Oraculum de las mujeres. La casa estaba en medio del bosque, construida con unos troncos de color rosáceo, que le desagradaban. Al llegar las hojas de la puerta se abrieron de par en par, de pie en el vestíbulo estaba Sera, con un vaporoso vestido escarlata, engarzada con aderezos de rubíes. Su cabello recogido en un laborioso moño sobre su cabeza, hermosísima y sínica. Lo miro burlona y le dijo:

- Esperaba tu visita querido…
- ¿Dime que más hay en la profecía?

Cuando el entro al lugar se miraron como tigres en un cubil, midiéndose para la batalla. Entonces ella le respondió:

- Tienes miedo Nevs… echaste a rodar una bola que ya no puedes detener…
- El problema no es el miedo Sera, es la deslealtad, no la soporto.
- Creí que tú eras quien estaba jugando ese juego con Nujen.
- No finjas, tu eres la que juega con él, pensando que no se da cuenta, cuánto tiempo más crees que vivirás cuando él consiga el poder de esas mestizas…

Entonces Nevs se detuvo en seco, miro a Sera y lo comprendió todo… La oscuridad que manaba de ella le llegaba en oleadas. Su rostro permaneció impasible, pero él supo adivinar sus planes y su retorcido gozo en él. Muy a su pesar sonrió, porque sus largos dedos de titiritero habían llevado a todos al lugar que deseaba, era un horror exquisito de presenciar. Entonces ella le dijo con su voz astuta:

- Aun puedes salvar tu pálido cuello Nevs…
- ¿Debo traerlas a él?
- Si, tráelas, las reclamara y luz hará lo demás…
- ¿Quien más lo sabe?
- Solo tú y yo, pero hay muchos peones en el tablero, deberías darte prisa Nevs, algunas piezas están moviéndose.

Nevs salió rápido, debía moverse, tenía a Eneer que le informaba los pasos de los Guardianes, en cuanto tuviera un avistamiento de esa mestiza, el guardian seria aniquilado y el se haria con ella. Ahora las cosas pintaban mal para su raza, encontrar el demonio de la profecía era como buscar una aguja en un pajar. ¿Quién podría ser? Poderos, salvajes y guerreros lo eran todos, pero… En ese momento un presentimiento lo golpeo, el único guerrero más poderoso que existía, cuya personalidad podría encajar para la profecía era Urs… Sin embargo no sabía dónde encontrarlo, solo alguien era capaz de hallarlo y hacia ella se dirigió.

Era aún temprano así que Alira había decidido recorrer ese inmenso departamento al despuntar el día, caminaba por uno pasillo que llevaba a una cámara de entrenamiento, donde pesas, costales de boxeo y máquinas de todo tipo estaban distribuidas por el amplio lugar… Sebastien la había seguido todo el tiempo, desde que salió de la habitación en que se había encerrado toda la noche, ignorando sus órdenes y por completo a él. Ella no lo veia, pero lo había sentido mirándola fijamente todo el tiempo. Le dijo:

- Sigues acechándome Sebastien…
- Si… Cuido lo que es mío.

Alira se volvió y le lanzo una profunda mirada, él era increíblemente guapo y valiente. Pero su mayor atractivo, eran su dulce voz y sus intensos ojos esmeralda. Suspiro por dentro, si tan solo el no fuera tan Posesivo-celoso-terco-dominante-sobreprotector...

Sebastien acepto que ella no le temía en lo absoluto, a pesar que era más alto y cientos de veces más fuerte. Parecía gozar sacándolo de sus casillas y torturarlo. Ella se paseaba con un vestido blanco de croché, el diseño era como el de una niña pequeña, tan corto que mostraba sus piernas, mismas que el miraba hipnotizado en cada paso que daba, mientras la seguía pacientemente en sus exploraciones. Ratos después ella se aburrió, dio media vuelta y volvió a su habitación. Arranco su móvil del cargador y al leer un mensaje, marco.

- ¿A quién estas llamando?- Pregunto curioso Sebastien.-

Alira lo ignoro como si no estuviese ahí y conversaba con alguien.

- Hola Joham… Si lo siento, estoy bien… Fue una emergencia familiar, tuvimos que salir de inmediato… Si unos parientes, pero muy lejanos… No te preocupes ya todo está solucionado, aunque creo que Maia y yo tendremos que quedarnos unos días- Decía ella a alguien.-

Sebastien se paseaba por toda la habitación rechinando los dientes, ella fingía que no lo veía.

- Si, siento habérmela perdido… Yo también Joham, te veré cuando regrese…- Dijo ella ruborizada.-

En un segundo estaba frente a ella con los ojos llameantes y antes que Alira pudiera tapar el auricular él le ordeno:

- Cuelga…
- Nadie Joham, es solo un primo que no conocía… Si una rama de la familia muy extensa… Tengo que colgar, te llamare cuando vuelva…- Decía ella huyendo de su acecho.-

Sebastien le arranco el móvil antes que ella pudiera colgar, esquivando sus manotazos y susurros de ¡Devuélvemelo! cuando él se puso y hablo:

- Hola Joham, aquí el primo lejanísimo de Alira. En esta familia nos reservamos el derecho de admisión. Ella no te volverá a llamar en mucho tiempo, adios…

Sebastien colgó luchando por controlar su rabia, pero el pequeño móvil en su mano, se hizo pedazos como si fuera una galleta, mientras los trozos caían de sus dedos, el no dejaba de mirarla.

- ¿Lo amas?- Pregunto entre dientes.-
- Sebastien eso no es de tu incumbencia, así que olvida tu papel de novio celoso ok.- Pidió ella.-

En un parpadeo Sebastien la había abrazado y presionado contra una pared. Mientras sus manos se fueron a su nuca y la otra en su cintura. Alira jadeo ante el contacto con su cuerpo duro y firme, instintivamente rodeo su cintura con ambas piernas. Mientras lo delgado de su vestido, la hacía quemarse con el calor de cuerpo de él. Sebastien deslizo su boca en la de ella. Apretó con más fuerza volviéndose más agresivo, más fiero. Mientras alargaba el beso y mordisqueaba su labio inferior, le decía:

- Eres mía y ambos lo sabemos Alira…

Alira temblaba con todas sus fuerzas, pero no de miedo, se sentía excitada, con su mirada intensa, sus manos acariciándola y su tono de voz ronco y profundo. Cuando escucharon una tos educada cerca de ellos. Alira busco con la mirada y se ruborizo hasta el tuétano cuando vio a David de pie en la puerta, pero Sebastien no se movió un milímetro, cuando secamente le pregunto:

- ¿Qué pasa David?
- Carlos quiere verlos en el salón… A solas, es urgente.
- Ahora voy…

Antes de irse, David miro la cara de estupor de Alira y le dijo:

- Puedes dejarla en la habitación de Carlos con su chica.

En pocas zancadas Sebastien la llevo frente a la puerta de Carlos, le dio un último beso y se fue. Alira aún seguía conmocionada y la cabeza le daba vueltas, cuando la puerta se abrió, una chica vestida solo con una larga camisa negra, secándose una salvaje mata de risos negros con una toalla, la miraba y le sonreía. Mientras le decía con su voz vivaracha:

- Ni lo intentes… Yo me resistí una centuria y no sirvió de nada.

Antes que Alira pudiera musitar una respuesta a eso, Vione tiro de ella hacia el interior del cuarto en medio de risas y cerró la puerta.

Me siento increíble pensó Maia, luego de levantarse y mientras doblaba una pared de cristal hacia la cocina. A pesar de todo lo vivido últimamente, de los besos derriten cerebros Urs. Tratar de huir y casi morir, otra vez, a manos de un demonio y ser rescatada, otra vez por otro. No entendía como su cuello no tenía ningún moretón del ataque, ninguna marca de garras. Recordaba a Urs arropándola en la cama y abrazándose a ella, mientras le decía algo al oído acerca de tomar una decisión.

Cuando llego a la cocina, encontró a Urs ahí, estaba sin camisa con unos pantalones deportivos y descalzo, bebiendo jugo de naranja. Cuando la vio se encamino hacia ella, de modo que sus rígidos músculos estuvieron a la altura de sus ojos, ella pudo sentir el calor que manaba y percibir el olor de su piel. Urs le dijo:

- Hoy te llevare a que conozcas un lugar Maia, es mi refugio favorito. Pasaremos unos días ahí.
- No es necesario… Puedes salir a hacer tus cosas Urs, yo me quedo aquí-
- No te dejare sola más tiempo. Además he estado toda la noche pensando en nosotros.- Dijo el, al tiempo que acariciaba su pelo.-

Maia pensó que no había un nosotros, pero la forma en que los ojos de él le pedían acompañarlo no pudo negarse. El termino de vestirse y luego transportándola suavemente en una increíble construcción. Contemplo a su alrededor, estaban en un luminoso patio rectangular empedrado, rodeado a ambos lados por dependencias, a modo de almenas. La estructura principal era una hermosa casa estilo medieval de dos pisos, con grandes ventanales, rematada con negros techos y varias chimeneas. Todo ello construido en piedra arenisca blanca, sobre un terreno elevado, rodeado de un frondoso bosque. Boquiabierta lo único que pudo decir fue:

- Urs ¿Por qué te gustan los lugares llenos de ventanas?-
- Me gusta ver el sol…- Sonrió el.-

La tomo de la mano y entraron por las amplias puertas, el salón era de baldosas pulidas y los muebles eran tallados en madera, antiguos y elegantes, las paredes estaban decoradas con hermosas pinturas. Urs la llevo directo a una escalera de piedra, que estaba junto a las puertas de una biblioteca, donde había estantes de pared a pared llenos de libros. Subieron a la segunda planta a la que sería su habitación. Maia intento disimular su rubor. La recamara era muy amplia, con un hermoso mobiliario en maderas oscuras, bellas alfombras cubrían los suelos, los tonos del otoño estaban por todos lados, desde las ventanas hasta los muebles, excepto la chimenea tallada en piedra. Al fondo estaba una inmensa cama con doseles. Colocada frente al ventanal que miraba al bosque. Ella se colocó frente al cristal y contemplo toda la lejanía.

- ¿Quieres ir a conocer la montaña Maia?-
- Si.- Respondió ella, demasiado rápido.-

Horas después estaba con el pelo en una cola de caballo, de la mano de Urs recorriendo la inmensa montaña. Habían caminado hacia una de las cumbres más altas, desde ahí, se era capaz de ver la mayor parte del paisaje. Para romper el silencio de la caminata, ella le pregunto:

- Entonces ¿Hace cuánto no venias aquí Urs?
- Muchas centurias… Había olvidado que era tan hermoso y gratificante.-
- ¿Tienes muchos recuerdos?
- No míos… Pero si muchos…

Ante la cara de desconcierto de ella, Urs le explico que desde ahí, había observado a los humanos haciendo picnic familiares, amigos pescando en el lago, padres orgullos mirando a sus hijos jugar. Madres enseñándole a andar a los pequeños y chicos en peleas de nieve… Mientras él le contaba todo esos recuerdos que lo hacían feliz de algún modo, llegaron a un inmenso campo de flores silvestres. Cuando ella se acercó a oler una, un millar de mariposas se elevaron desde las corolas y se convirtieron en una nube multicolor que la rodeo por un momento para luego perderse.

Urs vio a Maia sonriente ante el espectáculo y enternecida con sus palabras. Mientras su piel se humedecía de delicado sudor y su cuerpo se tensaba en la ropa. Cuando ella capto su mirada sus mejillas se pusieron rojas. Aprovecho eso, la arrastro contra su pecho, rodeándolo con sus brazos, ella se lo permitió.

- Maia este podría ser nuestro hogar, podríamos ser felices aquí.
- Urs no hablemos de futuros inciertos… Mejor disfrutemos de este día.
- ¿Piensas que no es posible de realizar?
- ¿Entiendes porque pienso eso verdad?
- Entiendo tu vacilación Maia…

Ella no pudo evitar sentir una punzada de dolor, luego de ese tenso silencio, ella corrió de sus brazos y señalo un lago que se miraba a lo lejos.

- ¿Podemos ir a verlo?
- Bueno está un poco retirado y puedes fatigarte. A menos que…

Antes que terminara la frase, Urs se convirtió en una ráfaga de viento que la atrapo y la transporto hasta el lago. Pero a modo de broma él la llevo directo al agua, ella salió a la superficie en una carcajada y él la estaba esperando. Maia nunca se había sentido tan viva, si a eso le añadía un bellísimo demonio cuya ropa húmeda se pegaba a su cuerpo musculoso. Que había visto actuar de forma salvaje y ahora juguetona. Chapotearon hasta un banco de hierba donde él la sentó a la orilla, dejando sus pies en el agua, con el entre sus rodillas.

- Deberíamos secarnos…- Dijo ella nerviosa.
- Lo haremos… uno al otro…

Los labios de Maia se abrieron, pero no pudo formular ninguna palabra, menos mientras Urs besaba su cuello, su barbilla y le decía:

- Planeo besarte hasta beber cada gota de agua sobre ti…-

David entro al comedor, tras el Sebastien, ambos tomaron su lugar, estaban sentados a la mesa junto a Carlos, este último tenía una sonrisa de oreja a oreja, sus ojos brillaban con intensidad. Aunque no había crecido, su cuerpo se veía más grande, rebosante de energía. Ambos sabían a que se debía, había reclamado la otra mitad de su alma y ahora era un ser completo.

- Felicidades amigo.- Sonrió Sebastien.-
- ¿Cómo es Carlos?- Pregunto David.-
- No hay palabras para describirlo amigo… Tienes que vivirlo.- Respondió soñadoramente.-

Todos envidiaban su suerte y compartían su dicha. Pero volviendo a la realidad, debían seguir tratando el problema que tenían entre manos. Entonces Carlos hablo.

- Ahora sabemos porque los Caídos buscaban a las chicas Jensen. Me temo que tendremos que tomar una decisión.
- ¿A qué te refieres?- Pregunto Sebastien.-
- Maia está con su Demonio. Es cuestión de tiempo que la reclame, si no lo ha hecho ya…- Respondió el.-
- Si ya lo hizo, solo quedaría una cosa por hacer.- Musito David.-
- ¡Nunca! No levantare una mano sobre ella.- Grito Sebastien.-
- Por eso te pediremos que te mantengas lejos, toma a tu pequeña Alira y vete al norte, nosotros nos encargaremos.- Explico Carlos.-

Sebastien quiso protestar, pero no pudo. Al ver la cara de sus amigos, sabía que la decisión no obedecía a propósitos egoístas, se jugaban algo más grande que ellos. No pudo evitar pensar en Alira, ella no era consciente del destino que tenía. El aun no la había reclamado y a falta de ese vínculo entre ellos, no había podido desarrollar todo su poder, Carlos debería tomar su lugar. Le dolía el alma, solo pensar en lo que ella sufriría si supiera que en última instancia, de no poder parar al demonio, la única solución sería destruir la fuente de su energía.

- Me la llevare inmediatamente.- Dijo el.-
- ¿Por qué no la has reclamado?- Interrogo David.- Estamos frente a una guerra.

Sebastien se puso con los músculos tensos. Quiso mentir, en cuanto su mente formulo la respuesta, pero no pudo. Dijo en voz alta.

- Porque ella no me ama…

Los otros dejaron la mesa en silencio. Él se quedó ahí, solo y callado, con la verdad doliéndole en todo su ser.
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Re: CAPITULO VII

Mensaje por NATHYLÓPEZ el Dom Abr 24, 2016 3:18 pm

Demonios 1 - Guardianes 1

vamos empates jejeje, solo que Urs está en desventaja...solo porque él solo es demonio y los otros tres guardianes...

buena la de Carlitos...eso de que se veía más grande me recordó las innumerables bromas que le gastan sus amigos en la gira.

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Re: CAPITULO VII

Mensaje por Yazz Black el Mar Abr 26, 2016 7:22 pm


Hay no puede ser, entre y SebUrsSeb van a piedras en el hígado, como es posible que ambos sean tan celosos y mierda,tan malditamente posesivos, asi pues noooooo

Sera demonia mladita, esta jugando a ponerlos uno contra otros y por lo que me explicaste Nujem esta en
serios problemas

Carliiiiiitos.. yeeeei

Mejor sigo
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Re: CAPITULO VII

Mensaje por lukelly el Miér Dic 14, 2016 8:09 pm

Hay estaba tan feliz por Carlos y ahora Seb me hace llorar

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Re: CAPITULO VII

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