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Eres mia... 5

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Eres mia... 5

Mensaje por palomita de papel el Vie Mayo 27, 2016 2:07 pm

Un fin de semana, Urs me invito a pasarlo en una casa de montaña, que era del mismo amigo de la discoteca, acababa de comprarla y quería a todos los Divos ahí para inaugurarla. Yo acepte encantada. El día llego, prepare mi bolso de viaje, ya que no llevaría maleta, las odiaba, lleve la ropa necesaria. Urs paso a recogerme, en la entrada de mi arrellanó, me miro de una forma extraña como pensativa, me acerque, pero no lo toque, no dijimos nada, solo sonreímos, abrió la puerta del pasajero para mí, al fin traía un automóvil, subí automáticamente, hicimos el camino en silencio hasta la cabaña, al llegar todos estaban en la entrada, vaya puntualidad europea. Urs no había tenido buenos momentos ultimamente, Christina había pasado insistiéndole en que “una chiquilla” era un “pésimo partido” para él, dada su fama. Por un momento se encontró incómodo con las críticas que ellos hacían y extendían al grupo de personas, en el círculo donde se movían, todos la encontraron demasiado sencilla e introspectiva y fueron crueles con sus comentarios y burlas hacia ella. Pero Urs lejos de molestarle, él estaba de algún modo considerando todas las críticas que hacían con respecto a ellos, de algún modo su vínculo con ella aunque fuerte, cuando chocaba con su mundo en situaciones como esta se hacía pedazos. De camino a la cabaña de los Blume, iban en silencio, de soslayo él la miro y Malena estaba acurrucada en el asiento, viéndose tan suave y relajada, ella inclinaba la cabeza hacia la ventana, mirando fijamente al exterior, no parecía darse cuenta que la examinaba, que le gustaba ver como sus pestañas atrapaban la luz del sol como un arco de plata, sus ojos luminosos aun debajo de los parpados. Se preguntó cuándo la recogió esa mañana, sonriéndole tímidamente, no supo que vio, que verían sus amigos, que debería estar viendo el o que quería ver exactamente.

Al llegar a la cabaña, que parecía un palacete perdido en la montaña. David y Sebastien me saludaron con sendos besos, todavía me ponía colorada cuando hacían eso. Carlos con un efusivo ademan, todos me hicieron conversación muy candorosamente, excepto Joy que era algo distante y Renee que no fue. Luego por comentarios sueltos aquí y allá, supe que ella y Sebastien habían terminado, lo sentí por ellos, hacían linda pareja y se veían enamorados. Luego salió Adolf el flamante propietario y su esposa Christina, que me saludo casi por obligación, luego paso de largo para hacerles grandes fiestas a los demás Divos, en especial a Urs. Entramos y nos mostraron el lugar, vaya cabaña, era un lugar inmenso de cuatro habitaciones principales, varios salones, piscina y cuatro cabañas adicionales para invitados, las cabañas tenían su cuarto cada una con salita, chimenea y baños individuales, así que los del grupo, se los repartirían entre ellos. Sebastien que llego de soltero, quedó de vecino nuestro. David y Joy tomaron otra, Carlos se fue silbando a la suya.

Entramos a desempacar nuestras cosas, cuando Christina se presentó a nuestra puerta diciéndole a Urs que su esposo lo necesitaba, salieron juntos. Yo me sentía perdida, busque en la cabaña y en una esquina había una pequeña cocina con cafetera, mini-bar y gabinetes para una losa, me senté en la sala y me puse a ver una película tomando una taza de café, de repente escuche pasos, creí que era Urs que volvía, pero en realidad era Sebastien, buscaba a Urs, pero como no estaba lo invite a tomar un café.

- ¿Puedo? Me pregunto por la película.
- Si claro.
- ¿Te sientes bien? Decía mientras se sentaba a mi lado.
- Si gracias, solo, me siento extraña acá es todo.
- ¿Llevan mucho tiempo saliendo tú y Urs?
- No tanto supongo… Siento lo de Renee.
- Eso debía pasar, no te preocupes Malena, ella y yo quedamos como buenos amigos, simplemente nunca hubiéramos funcionado como pareja.

Para que a Sebastien se le pasara su tristeza. Nada como la película que estábamos mirando era una comedia china, tirados en la sala con una tasa de café en las manos, él se interesó bastante, ya que nunca había visto una, le encantaban las pelis igual que a mí, entramos en confianza y comenzamos a hablar compartiendo títulos y gustos. Luego estábamos riendo como locos, en una escena particularmente graciosa, casi nos retorcíamos en el piso a carcajadas, no los dimos cuenta que en eso llego Urs y Christina, nos miraron de forma extraña. Les contamos el chiste del que nos reíamos, pero a ninguno le pareció gracioso. Luego salieron todos pues ya iba siendo hora del almuerzo. Ya en la mesa, todos conversaban entre ellos, pero Christina que me miraba de una forma extraña, comenzó a llevar la atención hacia mí.

- ¿Dime malena y en que trabajas?... ¿Qué estudias?... ¿Por qué eso?... ¿Así que estas becadas?... ¿Qué edad tienes?... ¿Cuándo se conocieron?... ¿Qué haces en tus ratos libres?... ¿Un refugio de perros?...

El interrogatorio parecía no terminar, luego que todos notaban que estaba incomoda, Carlos y Sebastien junto a David, llevaron la conversación por otro lado. No sé por qué Urs parecía distraído, no intervino nada mientras la bruja me exponía como un cartel, recibiendo mis respuestas con sorna. Joy se notaba que intentaba no reírse, lo mismo Adolf, los demás escuchaban sin inmutarse, los Divos eran los únicos que ponían atención y se reían de mis respuestas no veían nada de malo en mi vida tan modesta.

Luego de comer finalmente salimos a pasear por la montaña. Urs se quedó porque tenía que conversar de algo importante con Adolf y su esposa, según me dijo. Caminamos un buen rato, todas las parejas iban de la mano, excepto Sebastien, que caminaba junto a mí, íbamos solos y muy callados, la verdad yo lo hice con algo de melancolía, Urs y yo hacia mucho que no habíamos entrelazado nuestras manos, o él me había tocado para otra cosa que no fuera el sexo, me pregunte si me hubiera tomado de la mano en esa ocasión. Era ya algo tarde yo quería volver porque sentía frio, pero los demás querían llegar hasta el lago, entonces Sebastien se ofreció a acompañarme y todos estuvieron de acuerdo.

Sebastien tenía esa familiar calidez cuando tuvo cerca a Malena, una extraña alegría que lo invadía y lo hacía sonreír inconscientemente. Cuando la saludo en la entrada y le planto un abrazo y un par de besos fue realmente espontaneo, luego mientras miraban la película no pudo evitar que sus ojos descansaran en ella un par de veces, que estudiaran todas las líneas de su ropa. Durante el paseo, noto su mirada pensativa, se le estrujo el corazón, imaginando lo que ella anhelaba, forzó su mente y recordó que nunca había visto a Urs ser cariñoso de algún modo con ella, conocía a su compañero, podía ser un cubo de hielo o mucho peor cuándo se lo proponía.

Cuando llegamos a la cabaña principal, Urs venia saliendo de ahí con unos documentos bajo el brazo, nos miró de hito en hito, porque Sebastien me había ofrecido su mano, para bajar una pequeña pendiente, cuando lo vi, casi deje tirado a Sebastien para búscalo, cuando llegue con él, Urs me abrazo y apretó fuerte contra él, dándome un apasionado beso. Mientras Sebastien pasó junto a nosotros, saludando con una sonrisa y se perdió en su cabaña. Cuando el galo desaparecio. De repente sentí las manos de Urs en mi cintura, me miro a los ojos y me dio un beso profundo y lento, que me estremeció de pies a cabeza, comenzó una lentas caricias por mi espalda, la yema de sus dedos bajo por mi camisa, palpando levemente la piel de mi cintura, me hacía vibrar con su toque, nadie nos miraba, pero estaba tan acalorada que pensé que cualquier momento alguien lo notaria. Entonces le dije al oído.

- Urs estamos en pleno patio...
- Entonces vamos donde podamos estar a solas…

Nos fuimos a nuestra cabaña, apenas entramos el me sujeto de la cintura me pego a la pared y me dio un beso tremendo, llevándome así hasta la recamara. Me tumbo en la cama y en menos de un latido yo estaba desnuda. Recostada con Urs a horcajadas sobre mí con sus rodillas abiertas a mis costados y sus brazos a ambos lados de mi cabeza, me besaba ardientemente, mientras su erección presionaba mi vientre, resbalando con tibia y húmeda caricia, no pude contenerme, lo recosté y me deslice sobre él, hasta sujetarme a sus piernas, atrape su miembro en mi boca, el gimió largamente, mientras yo lo acariciaba con los labios y lo exploraba con mi lengua. Gemí cuando lo cubrí completa y profundamente, el arqueo la espalda, estaba sudando de placer, mientras yo lo seguía devorando golosamente.

- Malena… dijo entre respiraciones.

Entonces me tomo de los brazos, me levanto hacia él, rodo sobre mí, para colocarse a horcajadas de nuevo, de rodillas frente a mí, con el sudor escurriéndole por el pecho y los músculos del abdomen, yacía frente a él desnuda y acalorada. Entonces Urs tomo su erección, con la mano. Urs se retorció y gruño cuando el primer chorro de su semen caliente salto entre sus manos, aterrizando en mi pecho, mi estómago y mi vientre, jadeaba mientras me azotaban con cada una de sus descargas, era como si esos cremosos latigazos me marcaran, el orgasmo me barrio, mientras el siguió y siguió bañándome con su calor, con su olor. Aun me ondulaba inconscientemente, cuando a través de mis parpados pesados lo vi abriéndome las piernas acomodándose entre ellas, sujetándome de las caderas, entrando de un empujón, enterrándose tan profundo que grite su nombre, Urs movió sus caderas frenético contra mí, otro empujón brutal, me retorcía sintiendo su carne llenándome, siguió y siguió cada vez más fuerte, cada embestida más rápida y más fuerte, sentía sus uñas enterrándose en mis muslos, cada empuje me hacía contorsionarme y gemir, hasta que se tensó completo y volvió a inundarme de él… llegamos juntos, quemándonos en el orgasmo. Cuando el cayo rendido a mi lado, entre respiraciones, con la voz entrecortada me dijo al oído:

- Eres mía…

No entendía porque Urs había tenido ese violento arranque de posesión, pero cuando me llevo a la cabaña y me había hecho el amor de esa manera, no pude menos que sentirme feliz. Aun sentía que el rubor me bañaba la piel y el calor de sus brazos. Pero cuando desperté, no lo encontré a mi lado en la cama, en nuestro cuarto, así que seguí buscando, necesitaba tanto verlo y darle un abrazo, entonces entre a la casa principal. Pase los salones y llegue al pasillo que llevaba al billar, Urs y Adolf estaban jugando, los escuche reír, camine despacio hacia la entrada, pero a punto de entrar escuche a Christina decir algo, que me dejo helada, pero fue mucho peor cuando escuche el resto.

- ¿Dinos Urs donde encontraste a tu pequeña y pintoresca Malena?
- Hace unos días.
- Tan joven y comun… Hasta silvestre diría yo ¿Y es todo lo que esperabas Urs?
- Yo no esperaba nada… Fue una casualidad.
- ¿Entonces no piensas conservarla?
- Por el momento no tengo nada planeado en serio o a futuro.

Cuando Urs pronuncio esas palabras, me quede clavada al lujoso suelo de madera. Lejos de irme, de salir corriendo de ahí, fatalmente me quede, para seguir escuchando hasta el final, si algún rastro de duda me quedaba o que el sentía por mí.

- Sinceramente me alegro, porque Tanya era una Barbie y ahora tienes una muñeca de trapo… Esa muchachita y Tanya no tienen comparación Urs.- Seguia Christina.-
- Es obvio Christina, respondió el, porque crees que la busque, hay que probar de todo....
- Urs, no te han enseñado a no jugar con tu comida, rio Adolf.
- Escuchen, agrego Urs, es solo un juego, nada más.
- Pero entonces ¿Por qué la trajiste? Tanya es mi amiga Urs, ¡La invite a la inauguración de la casa!
- ¿Ella vendrá Christina? Por qué no me lo dijiste.- Dijo Urs dudoso.-
- ¡Claro que si Urs no podia faltar en mi fiesta! Que crees que haga cuando venga y te mire junto a esa chica.
- Por Dios querida no crees que una mujer como ella sea capaz de armarle un escándalo. Apuntaba Adolf.
- ¡Por Dios Adolf! ¡No! Pero seguro que se desternilla de risa en tu cara Urs. Esa sencillita parece todo, menos novia tuya.
- ¡Entonces no hay problema! Se carcajeo Urs ¡No se dará cuenta! Porque no es mi novia y no se la presentare como tal.

Escuche como las risas, se multiplicaban, como se reían de mí, sentí como mi corazón se hizo mil pedazos, que se me enterraban en la carne y me destrozaban por dentro, sentí unas manos que me sujetaron de los hombros, era Sebastien, lo supe por el aroma almizclado que despedía, no podía verlo, hasta entonces descubrí que tenía los ojos llenos de lágrimas, el me llevo a la cabaña, porque yo temblaba tanto que apenas podía coordinar mis pasos. Cuando finalmente me soltó de su agarre, no podía mirarlo a la cara, ¿Cuánto había escuchado él? no me quede a averiguarlo. Sin siquiera pensarlo agarre mis cosas y como pude las metí en mi bolsita de viaje. Salí de ahí lo más rápido posible, caminaba por la calle de acceso, lo haría toda la noche para salir de esa montaña si fuera necesario, cuando de repente un auto me alcanzo y se detuvo junto a mí, era Sebastien, abrió la puerta del copiloto, yo entre mecánicamente, cuando estuve sentada, me cubrió con su chaqueta y acelero, no dijo nada en todo el camino, tampoco se detuvo hasta llegar a mi casa.

Urs no estaba en sus mejores momentos, luego de la eterna perorata de Christina, las burlas de sus amigos. Y una irritante frustración que crecía dentro de él, Malena no se parecía nada a sus ex novias, era completamente diferente a todas, ella no lo necesitaba en ningún sentido, realmente no lo hacía, trabajaba, estudiaba, tenía sus metas y sus ambiciones, a diferencia de sus parejas cuyas vidas giraban en torno a él y su trabajo. No sabía exactamente que parte de ese esquema le molestaba, si donde estaba ella o donde lo dejaba a él. Sebastien le había preguntado de manera seria si ellos tenían una relación especial o si solo era un juego. No le dio mucha importancia a la pegunta así como la respuesta de que era solo una aventura, ni siquiera le importo la larga mirada que ellos se dieron cuando se conocieron. Pero algo pasaba, cuando los encontró en la sala de la cabaña desternillándose de risa. Malena se reía como chicuela que le hacían cosquillas, Sebastien la miraba, sin poner atención a lo que hacía, sino a lo que ella era, la devoraba, toda ella y en ese momento, si le importo, como ahora sabía que en verdad le importaba. Ya en el salón de billar, Urs corto la risa en seco, miro a sus amigos que continuaban riendo sin parar, burlándose de Malena y en un tono reposado les dijo.

- Solo diré esto una vez, más vale que ni Tanya ni nadie más fastidie lo que tengo con ella, entendido Christina, si ella o cualquiera de tus invitados la lastima de alguna forma, tomare cartas en el asunto.

Había una calmada amenaza en las palabras de Urs. Cuando se giró para salir a buscarla. Sus amigos se quedaron perplejos, pues él jamás había hablado así. Urs se excedió lo sabía, nunca debió seguirla corriente a Adolf y a Christina, pero no tenía tiempo que perder, debía buscar a Malena, ojala estuviera ya despierta, para así hablar con ella abiertamente de una vez por todas, aclarando sus sentimientos, además debía decirle que Tanya estaría en la fiesta y muchas personas más, con su antipatía nada disimulada hacia ella. Debían estar unidos para lo que se venía, le diría sin tapujos lo que estaba sintiendo, haber sentido celos de Sebastien no había sido algo común, le confirmo lo que se negaba a aceptar, luego ponerle un freno a sus amigos, llego a la cabaña, pero no la encontró, tampoco su ropa, nada. Entonces vio llegar a Sebastien, que le correspondió con una rara mirada, un estremecimiento le corrió por la espalda.

Sebastien estaba rugiendo de rabia, sin saber por qué, siguió a Malena, solo para encontrarla de pie en el pasillo, escuchando las palabras y las risas que venían del salón de billar, cuando ella se volvió tenía en sus ojos un dolor tan grande y profundo como espinas que se le clavaron en el alma. Ese dolor se le hizo tan familiar, la saco de ahí, la vio recoger sus cosas como un huracán, para luego salir caminando, era tan orgullosa que ni siquiera pensó pedir ayuda, pero él no lo permitiría, tomo su camioneta y la llevo segura a su casa. No sabía si debía volver y dejarla sola, pero debió hacerlo luego que ella azotara la puerta de su casa, sin mirarlo siquiera, además había dejado su guitarra en casa de los Blume y no la dejaría ahí. Al regresar se encontró con Urs, no podía reclamarle, no tenía derecho, pero no soporto verla herida y no permitiría que la volvieran a dañar. Antes de que pudiera marcharse a recoger sus cosas, Urs le cerró el paso y le pregunto:

- ¿Has visto a Malena? No la encuentro por ningún lado.

La mirada que Sebastien le dio en respuesta, le confirmo la pregunta que angustiadamente había pensado, pero que no había formulado. El galo camino en dirección a la puerta de su cabaña, ignorando a su compañero, pero antes de salir de espaldas a él, se detuvo y le dijo:

- Ella se fue, escucho todo lo que dijiste…

Sé que llegamos a mi apartamento en un santiamén. Sebastien había conducido muy rápido, el parecía estar sacando la rabia que yo no me atrevía a materializar por el momento. Cuando estuve frente a mi arrellano, me baje y corrí a encerrarme a mi casa, quería llorar, gritar, patear todo lo que pudiera y estuviera a mi alcance. Pero al final solo quede derrotada, en el piso, abrazándome las piernas recostando la cabeza en el sofá de la sala. Desperté ratos después al escuchar golpecitos en la puerta, que alguien me llamaba, era él.

- ¡Malena! ¡Malena por favor hablemos! ¡Escúchame! ¡Déjame explicarte!

No sé cuánto tiempo toco y me llamo, no le respondí, no pensaba abrir esa puerta para él, me recosté en el piso y me dormí. Ese fin de semana desconecte el teléfono, no hice nada más que dormir.
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