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Notificaciones
ACTIVIDADES NAVIDEÑAS!

Vie Dic 09, 2016 10:32 pm por juanny

Buenas noches!!

Sera la época, el frío o que ya nos hace falta (o las tres anteriores) pero es momento de hacer algo y aprovechando y como tradición, haremos algunas actividades:

-- Intercambio de postales.
vayan diciendo quien se va a apuntar... y alguna fecha tentativa Very Happy
-- posada navideña..
igual pongan fecha... ya saben q es de todo el dia..
-- juego de regalos …

Comentarios: 2

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UN REGALO QUE TE DIO LA VIDA CAPÍTULO 14:

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UN REGALO QUE TE DIO LA VIDA CAPÍTULO 14:

Mensaje por Diva_Miller el Miér Dic 28, 2016 9:56 am

HOLA MIS DIVAS. AQUÍ TENÉIS EL CAPÍTULO 14. EN EL ANTERIOR EMPECÉ A ESCRIBIR CADA PERSONAJE CON UN COLOR DIFERENTE PARA QUE OS SEA MÁS FÁCIL ENTENDERLO. SI OS SOY SINCERA, HAY VECES QUE HASTA YO ME LIO. GRACIAS A TODAS DE VERDAD, POR LEER MI HISTORIA. SOIS UN GRAN APOYO. corazon corazon  corazon  corazon  corazon  corazon  corazon  corazon  corazon  


-Elga -Me giré al oir a Natasha llamarme -Sonia y yo nos vamos porque mañana tenemos un vuelo a Francia.
-Vale, coger mi coche, yo me iré con David.
-Diles a nuestros Divos que han estado impresionantes.
-Yo se lo diré. Buen viaje.
-Gracias. -Sonia se fue tras Natasha hacia la salida.
-Vamos a ver a nuestros chicos. -Empecé a andar, era muy difícil pasar entre toda esa multitud y sobretodo sin levantar sospechas. Al entrar en el camerino estaban los cuatro sin chaqueta sentados en un sofá.
-Pasad preciosas. -Sébastien se levantó y le dimos dos besos.
-¿Cómo os lo habéis pasado? -Preguntó Urs mientras le dábamos un beso.
-Muy bien. Sois los mejores.
-Gracias. -Dijo Carlos más chulo que un ocho.
-¿A mi no me das un beso? -Preguntó David mirándome. Me cogió de la cintura y me dió un beso de película. Por el cual hubo un momento que se me olvidó hasta cómo me llamaba.
-Siento interrumpir este precioso momento pero...-Allie se dirigió a mí -Me voy a casa de Daniel -Me dió un beso en la mejilla y se fue a la puerta -Ya nos veremos chicos, habéis estado increíbles.
-Gracias. -Respondieron los cuatro al unísono
-Que tengáis un buen viaje David y Elga. -Comenzó a reírse y no me hizo una pizca de gracia.
-Allie no te rías
-Si no me río por tí, me río por David.
-¿Por mí? -Su cara de extrañeza salió a la luz.
-Sí, porque tú tendrás que conocer a su madre. Y eso es lo peor. A esa mujer no se le escapa ni una.
David se tragó el nudo de la garganta. -Gracias por avisar.
-De nada. Adiós. -Allie salió y cerró la puerta.
-Antes de que se me olvide, Sonia y Natasha nos han pedido que os digamos, que habéis estado impresionantes.
-Gracias.
-¿Cuándo os vais?
-Mañana por la mañana.
-¿Habéis sacado los billetes?
-Sí, los he sacado esta tarde. -David miró a Carlos, que no le quitaba el ojo de encima a Julie. -Carlos dale un beso a tu novia.
Carlos lo miró sorprendido y ahora era Julie la que no le quitaba el ojo de encima. -¿Qué has dicho?
-Que le des un beso.
Carlos miró a Julie y le dió un beso apasionado.
-¿Y eso cuándo ha pasado? -Preguntó Sébastien mirando la escena.
-Esto amigo mío, pasó anoche.
-¿Y ya sois novios?
-Sí, ¿Por?
-No, por nada. ¿No os parece muy rápido?
-No. La estaba esperando desde hace muchos años.
-Ah bueno, en ese caso, me alegro por vosotros.
-Gracias.
-Yo me voy al hotel con Leticia. Que tengáis un buen viaje.
-Gracias.
-Enhorabuena Carlitos, ya era hora.
-Gracias. -Carlos le dió un beso en la cabeza a Julie.
-Yo también me voy a mi hotel. Buen viaje.
-Gracias. Nosotros nos vamos también.
-¿Julie te vas a ir con Carlos?
-Pues...
-Sí, se viene conmigo.
-Vale, era solo por saberlo. -Le di un beso en la mejilla a Carlos y luego a Julie. -Adiós.
-Adiós.
Salimos del establecimiento, nos metimos en el coche de David y fuimos a mi casa.
-¿Te apetece darte un baño conmigo? -Pregunté enarcando las cejas.
Los ojos de David parecía que brillaban. -Claro que sí.
Subimos a mi habitación y nos metimos en el baño.
-Las damas primero.
Me quité todos los accesorios. Después La camiseta, la falda y los tacones. Y por último la ropa interior. Los ojos de David estaban cargados de deseo. -Le toca Señor Miller.
Se quitó la chaqueta y lentamente la camisa. Dejando ante mis ojos su torso de ensueño. Luego se quitó los zapatos. Después se desabrochó el cinturón y se quitó el pantalón. Y por último se deshizo de su boxer azul marino. ¡Dios que cuerpo!

Entrelazamos nuestras manos, nos metimos en la ducha y dejamos que el agua nos mojase. Me apoyó en la pared y comenzamos a besarnos. Me levantó y colocó mis piernas alrededor de sus caderas. Y se introdujo por completo dentro de mí. Era la primera vez que lo hacíamos sin nada de por medio. Era la sensación más increíble del mundo.

-Te quiero David, te quiero. -Le repartí besos por toda la cara.
-Yo si que te quiero amor mío.
Comenzó a moverse lentamente, haciendo que sintiese un enorme cosquilleo en el estómago. Nuestras respiraciones eran entrecortadas.
-Dios mío Elga, no sabes cuanto te quiero. -Me dió un hambriento beso, que si no me llega a tener sujeta, me caigo.

Sus movimientos eran más rápidos. -¡David!
-La tortura de sus caderas podía conmigo. El placer que sentía era enorme. A los segundos llegué a mi primer orgasmo.

-¡Elga! -Gruñó acelerando más el ritmo. Lo que hizo que a los minutos tuviera otro orgasmo. -Eres el regalo más bonito que me ha podido dar la vida. -Jadeó en mi oído.
Lo besé de una manera más calmada, mientras hundía mis dedos en su pelo mojado.
Sentí como le faltaba poco para llegar y esa imagen no me la podía perder. Lo miré a los ojos y vi cómo estallaba en mil pedazos sobre mí. -Verte teniendo un orgasmo es lo más bonito de este mundo.


Sonrió y me bajó. Me dió un beso en la frente y me susurró un "Te quiero" al oído.
Salimos de la ducha y nos secamos. Me puse mi pijama y David su boxer. Nos metimos en la cama y me abracé a él. Empezó a tocarme el pelo haciendo que me durmiese.




Al despertarme David no estaba, me giré y en la mesita de noche había una nota.

"Buenos días cariño
He ido a cambiarme de ropa y a preparar la maleta.
Te he dejado el desayuno preparado.
Un beso. Te quiero. DM"


Me levanté y me vestí.





Bajé a la cocina y desayuné. Después cogí una maleta y empecé a echar ropa. La verdad es que no sabía cuánto tiempo nos íbamos a quedar allí. Estaba tan entretenida en lo mío que no me dí cuenta que David estaba ahí. Me cogió de las caderas y me llevó hacia él.
-Buenos días princesa.
-Buenos días cariño. -Me giré y le di un beso en los labios.
-¿Has preparado ya tu maleta?
-Sí, he echado un montón de ropa, porque no se cuanto nos vamos a quedar.
-Un par de semanas, si no te importa.
-No, si no me importa.
-Es que llevo sin ver a mis padres muchísimo tiempo.
-David, hay una razón por la que no quería ir a New York, y creo que deberías saber cuál es.
-¿Cuál?
-No quiero encontrarme con Sarah.
-No te preocupes amor. No te vas a encontrar con ella. Y si es así. Ya me encargaré de que no te haga daño.
-Si no es por mí. -Me dirigí a la ventana y mis lágrimas rodaron por mis mejillas. -Es porque no quiero que que te separe de mí. No quiero que haga que cambies de opinión y te vayas con ella.
-Cariño...
-David sabes que ella puede. Lo hizo una vez, comiendote la cabeza.
-Lo se cielo. -Se acercó a mí y me abrazó. -Pero no lo va a volver a hacer. Solo te quiero a tí, y nada va a cambiar eso. -Hizo que me girara y me subió la barbilla para que lo mirase. -¿Me has entendido? -Asentí en respuesta y me besó. -Será mejor que nos vayamos ya, o perderemos el avión.

Cogí mi maleta y salimos a fuera. Metí mi maleta en el maletero y me senté al lado de David.
Condujo hasta el aeropuerto, bajamos, cogimos nuestras maletas y fuimos a comprobar nuestros billetes.
Hacía mucho tiempo que no viajaba. La última vez que lo hice, fue con David a Francia.
Subimos al avión y nos sentamos en nuestros sitios.

-¿Te encuentras bien? Estás pálida. -Me dijo con cara de preocupación
-No me gustan las alturas.
-No te va a pasar nada. -Me cogió la mano y se la llevó a los labios. -Estoy contigo.
Respire profundo y sonreí. -¿Tienes hermanos?
-Dos hermanas.
-¿Que edad tienen?
-Diana tiene 29 años y Christine tiene 27 años.
-Con que tu eres el grande de la familia.
-Sí. Soy el que siempre tenía la culpa de todo cuando ellas se metían en líos.
-Pobrecito mi niño. -Dije mientras le acariciaba el pelo.

El viaje no fue muy largo, pasarnos todo el rato hablando hizo que la ruta fuese corta.
Bajamos del avión y recogimos nuestras maletas. Cogimos un taxi y fuimos a la casa de los padres de David. Nos bajamos enfrente de un edificio.




-No te preocupes cariño -David me puso una mano en la espalda -Les vas a caer muy bien

-Eso espero -Tomé aire y empezamos a andar.
Entramos en el edificio y fuimos al ascensor. Subimos hasta el último piso. Salimos del ascensor y conforme íbamos atravesando el pasillo, me iba mareando más y más. Llegamos hasta una puerta.
Din, don.
Una mujer abrió la puerta y abrazó a David.

-Hijo mío, cuánto te he echado de menos.
-Y yo a tí, mamá.
Se separó de él y me miró



-¿Y esta chica quién es?
-Mamá ella es Elga, mi novia. Elga, ella es mi madre Darleen.
-Es un placer conocerla -Me acerqué a ella y le dí dos besos.
-Eres muy guapa y más amable que Sarah.
Ese comentario no me lo esperaba.
-Pasad, así conoces a mi marido y a mis hijas.
Entré tras ella y David después de mí.



Miré a las escaleras y en ese momento bajaba un hombre. En el momento que fijó su mirada hacia mí, supe que era el padre de David, sus ojos son idénticos.



-Papá -David le abrazó fuertemente
-Me alegro de verte hijo. -Se separó y me miró.
-Papá ella es Elga mi novia. Cariño el es mi padre Sam.
-Encantada.
-Yo si que estoy encantado de que mi hijo por fin tenga buen gusto en mujeres.
No pude evitar reírme.

-Niñas vuestro hermano ha venido.
Bajaron dos chicas corriendo y se lanzaron hacia él haciendo que se cayeran los tres al suelo. David estalló en carcajadas. Se levantaron sin dejar de reir.
-Chicas ella es Elga mi pareja. Elga ella es Diana.



-Y ella Christine.



-Hermanito, te doy la enhorabuena. -Comentó Christine dándole una palmadita en la espalda a David.

-Sí, yo también, por fin traes a alguien decente a casa. -Diana me sonrió y le devolví la sonrisa.
Ya me sentía mucho mejor. Me transmitieron muchísima tranquilidad. La misma que David.
-David, mientras preparamos la mesa para comer, enseñale a Elga la casa.
-Vale. -David dirigió sus cristalinos ojos azules hacia mí. -Vamos señorita.
Echó a andar y yo detrás.

-Esta es la cocina junto al comedor.



-El despacho de mi padre.



Subimos las escaleras
-Este es el dormitorio de mis padres.



-El de Diana.



-Y el de Christine.




-Este es el baño de mis hermanas.



-Y este el de mis padres.



-¿Qué te parece?
Lo miré con la boca abierta -Es increíble.
-Elga, David -Nos giramos y estaba Sam en la puerta -Vamos a comer.
Fuímos detrás de él hasta en comedor y nos sentamos.
-Tenéis una casa preciosa.
-Muchas gracias. Hemos tenido que hacer muchas reformas pero valió la pena.
-La verdad es que sí, me encanta, es increíble.
-Cariño, tu casa es mucho mejor.
-No es verdad.
-Claro que es verdad. Es espaciosa y entra mucha luz. Y tienes millones de habitaciones.
-No tengo millones de habitaciones. -Me giré y miré a sus padres -No le hagáis caso
-Mejor. -Dijo Christine sonriendo.
-¿Qué carrera has estudiado?
-Veterinaria.
-Que bien.
-Sí, han sido los 5 años más largos de mi vida.
-Has tenido que estudiar muchísimo.
-Me he pasado muchas noches sin dormir, pero han valido la pena.
-Claro que sí. El lado positivo, es que ya no tienes que estudiar más.
-Eso es verdad.
-Elga, ¿te apetece venir conmigo y con Diana al centro comercial?
-Sí, me encantaría.
Seguimos comiendo y hablando. Al terminar ayudé a recoger las cosas y me fui con Diana y Christine al centro comercial.


CASA DE LA FAMILIA MILLER



-Me voy a trabajar al despacho.
-Vale papá.
Se metió en la habitación y cerró la puerta.
-David -Me giré y miré a mi madre. -Siéntate -Señaló al sofá.
Me senté a su lado y la miré. Sea lo que sea que me iban a decir, no era bueno.
-Necesito aclarar una cosa contigo.
-Vale, ¿el qué?
-Tu conociste a Elga en el concierto de Almería ¿verdad?
-Sí, ¿cómo lo sabes? -Nunca le comenté nada, ni si quiera le dije que había conocido a alguien allí.
-Eres mi hijo, y te conozco bastante bien. Me se todas tus caras. Y las de aquel año eran muchas las tuyas.
Agaché la cabeza, me cogió las manos y la volví a mirar.
-Cuéntame cómo fue todo. -Me lo estaba diciendo con una voz dulce pero a la vez amenazadora.
Tomé aire y empecé a relatar -En un momento del concierto miré al público y vi a Elga. Me quedé paralizado, desde esa perspectiva parecía que tenía 20 años o incluso más. -Me levanté y me quedé de pie -Al finalizar el concierto me fui al hotel. Deseé salir de allí y buscarla. Pero no hizo falta, llamaron a la puerta y cuando la abrí...ahí estaba ella, desde cerca me di cuenta que 20 años no tenía, pero igual me quedé mirándola. Tímidamente me preguntó si podía estar conmigo cinco minutos, a lo que le respondí que sí. Nos sentamos en el sofá y en unos minutos me contó toda su vida. Descubrí que tenía 14 años. Y que era fan mía desde los 4 años. Empecé a sentir cosas por ella, cosas que nunca había sentido. Me contó que había sufrido acoso por sus compañeros de clase. Al oir aquello, se me partió el corazón en millones de pedacitos. Pero lo que de verdad me marcó, fue que su alivio para el dolor, era yo. Cada vez que escuchaba mis canciones, sus problemas desaparecían. -Miré a mi madre y con lágrimas en los ojos le dige -Mamá, hasta ese momento, nadie nunca me había dicho esas cosas, y después de ella tampoco. -Hice una pausa y seguí relatando. -Le pregunté si tenía novio, una chica así, no se deja pasar. Pero para mi sorpresa, me dijo que no. -Miré a mi madre y seguro de mí le dije -Esa noche fui su primer beso y su primera vez.
Agachó la cabeza -David, me duele mucho lo que le pasó a esa chica, pero más me duele saber que podrías haber ido a la cárcel.
-Es por eso por lo que me casé con Sarah. -Me miró y no pudo ocultar su cara de sorpresa. -No quería meterla a ella en problemas y tampoco me quería meter yo. Antes de volver a New York, le prometí a Elga que volvería, le dije que la amaba. Pero la decepcioné y me decepcioné a mismo, porque nunca volví. Y mira que las ganas podían conmigo. -El odio que siento ahora mismo por mí, es enorme. Hasta que recuerdo que Elga me perdonó. -Cuando el Lunes fui a Madrid, esa noche me la encontré. Y le conté los problemas que tuve y ella me perdonó. La noche siguiente cené con ella y le demostré que era todo suyo. Pero Sarah se metió por medio y fingió que estaba embarazada para que dejase a Elga. Y lo peor de todo, es que lo consiguió.
-Esa mujer nunca me cayó bien David.
-Me dí cuenta de el porque cuando em enteré que era mentira. Y no es que me lo digiese ella. Lo descubrí yo solo. Al dia siguiente Elga vino a mi casa porque se había dejado el móvil, le conté la verdad y ahí empezamos a ser novios de verdad. A la mañana siguiente le hice una sorpresa y le dije que apartir de ese momento la haría la mujer más feliz.
-¿Lo estás cumpliendo?
-Sí.
-Más te vale -Caminó hacia mí señalándome con el dedo. -Porque esa niña te ha esperado mucho tiempo. ¿Qué edad tiene ahora?
-26 años.
-David podría ser tu hija.
-Claro que podría ser mi hija. Si yo hubiese sido padre a los 17 años. Mamá no flipes.
-Vale, vale. Es muy buena chica. Cuídala.
-Lo haré.


CENTRO COMERCIAL

Fuimos a todas las tiendas y estuvimos probándonos ropa. Parecía que nos conocíamos de toda la vida, pero al ser de la misma edad, teníamos muchas cosas en común.
-Elga, ¿David es bueno contigo?
-Es un encanto, no te preocupes Diana.
-Es que tu practicamente, tienes nuestra edad. Y David tiene 43 años. A esa edad los hombres solo piensan en una cosa.
-Lo se. Pero David no es así. No se ha aprobechado de mi en ningún momento. No es como los demás.
-¿Has tenido algún problema con los hombres?
-Me gustan los hombres mayores y todos se han aprobechado de mi. Por eso digo que David no es como los demás.
-Los hombres son unos inútiles. A mi me pasa como a tí. Me gustan los mayores, hace tiempo salí con uno que tenía 45 años y lo que parecía un cuento de hadas, acabó siendo un infierno. Al principio me decía que me amaba, que lo era todo para él, y dos meses después me contó que estaba casado y esperaba un bebé. Pero que cuando estuviera amargado pasaría a visitarme. Yo me negué y él hizo conmigo lo que quiso. Las únicas personas que saben esto son Diana, tu y David, que nada más enterarse, fue a la casa de Josh y delante de su mujer le dijo las cosas a la cara. Y de ahí no lo he vuelto a ver.
-Que pedazo de gilipollas.
-Y que lo digas. Pero hay una persona en este mundo que nos ha hecho la vida imposible a todos, incluido David.
-Me hago una idea de quien es. ¿Sarah?
-Sí. Se aprovechaba de David, lo tenía como a un perrito. Cuando el no estaba nos tenía de criados a todos. David debe de tener una razón muy buena para haber estado casado con ella.
-Y la tiene. -Miré a mi alrededor y ví una cafetería. -¿Podemos sentarnos un momento?
-Sí, claro.
Nos dirigimos a una mesa y nos sentamos.
-Hace 12 años cuando yo tenía 14 años. David y yo tuvimos una relación. -Abrieron los ojos como platos. -Me dijo que me amaba y yo le dije que yo también lo amaba. Pero solo estuvimos juntos una semana, ya que tenía que volver a quí. Me prometió que volvería pero no lo hizo. Y hace una semana se fue con IL DIVO a Madrid y me lo encontré. Me explicó que se había casado porque no quería meterme en problemas. Lo perdoné, luego Sarah fingió un embarazo y David me dejó.
-Que hija de puta la Sarah.
-David se enteró que era mentira y me contó la verdad. Volví a perdonarle y em prometió que me haría la mujer más feliz del mundo. Y lo está cumpliendo.
-Sabíamos que era mala, pero hasta ese punto...
-Elga -Diana me puso la mano en el brazo -Te conocemos de solo hoy, y me he dado cuenta que eres una persona increible, y...yo soy psicóloga y por tu mirada y tu manera de expresarte, me he dado cuenta que tienes un pasado muy malo.
-Lo tengo.
-Cuando te sientas preparada, habla conmigo, que te escucharé y te ayudaré.
-Muchas gracias Diana. Y gracias a ti también Christine. Sois una personas increibles.
-Hemos salido a nuestro hermano.
Estallamos en carcajadas.
-¿Cuánto tiempo te quedas aquí?
-Un par de semanas.
-Suficiente tiempo para conocernos mejor.
-Y que lo digas.


Seguimos hablando un buen rato y volvimos a la casa d elos apdres de David.
-Ya estamos de vuelta.
-¿Cómo os lo habéis pasado?
-Muy bien, ha sido una de las mejores tardes de mi vida.
-Estupendo, ahora vamos a mi casa.
-¿Tan pronto?
-Ya vendremos mañana, mamá.
-Como queráis.
Les dí un beso a cada uno -Ha sido de verdad un placer conoceros, sois una familia estupenda.
-Tu si que eres estupenda. Se nota que te has criado en una buena familia.
David y yo salimos de allí y fuimos hasta un coche.
-Este es mi coche, ¿te gusta?
-Es muy bonito.
David guardó las maletas en el maletero. Nos metimos en el coche y fuimos hasta su casa.



-¿Te acuerdas? Te la enseñé por fotos.
-Como para no acordarse, es increible.
-Vamos.
Bajó del coche, cogimos nuestras maletas y entramos a la casa.
-Es impresionante.



-Sígueme. -Y eso hice. Fuimos hasta su dormitorio.



Dejamos las maletas y me dirigí a la ventana.
-Me encantan las vistas. -Dije sin apartar la mirada. Se me vino una cosa a la cabeza e hizo que mi felicidad se fuera al traste. -¿Sarah ha estado aquí?
Se puso a mi lado y me cogió la mano -Sí, pero solo una vez.
Lo miré y no entendía lo que me había dicho -¿Cómo que solo una vez?
-Sarah y yo vivíamos en otro sitio. La traje una vez dicíendole que era la casa de un amigo mío.
-¿Por qué no le digiste que era tuya?
-Por esto -Se fue un moemnto a una habitación y trajo unas fotos en la mano. -Mira.
Las cogí y sonreí al instante.







-Cuando me encontraba mal o necesitaba pensar en mis cosas, venía aquí y miraba las fotos. Así recordaba los mejores momentos de mi vida.
-Yo también tengo fotos tuyas. -Cogí mi maleta y saque unas fotos.











-No me acordaba de estas fotos. De la segunda mucho menos. -Señaló la que estaba durmiendo.
-Es que estás tan adorable cuando duermes.
-¿Sabes cuándo estás tu muy adorable? -Se fue acercando lentamente a mí.
-No, ¿cuándo?
-Cuando te hago cosquillas.
-No, David, no. -Intenté impedírselo, pero sin darme cuenta estaba tirada en la cama y él haciéndome cosquillas. -David, no, para. -No dejaba de reírrme.
Cuanto más le decía que no me hiciera cosquillas más me hacía. Me dolía la barriga de tanto reírme. Dejó de hacerme cosquillas y empezó a besarme. Sabía perfectamente que odiaba las cosquillas. Pero para que no me enfadase, siempre me besaba. Cuanto lo amaba. Era lo más bonito de mi vida.

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