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NUEVO ACCESO AL FORO DESDE UNA APP

Jue Oct 12, 2017 12:02 pm por juanny

HOLA A TODAS!

Tenemos una gran novedad!. Foro Activo (donde hospedamos el foro) ya enlazo todos sus foros a una APP,
y aquí su servidora ya hizo lo necesario para que desde esta puedan ver nuestro foro desde su celular!!

Topic'it es una aplicación móvil gratuita que permite consultar, y participar en los foros de una forma simple y amigable. ¡Por lo tanto los foros están 100% optimizados …

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HELL WITH YOU IS PARADISE CAPÍTULO 1:

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HELL WITH YOU IS PARADISE CAPÍTULO 1:

Mensaje por Diva_Miller el Lun Feb 06, 2017 9:48 am

Bueno mis Divas aquí os dejo mi primer capítulo de esta historia, espero de verdad que os guste. beso







Mi nombre es Atenea, tengo 19 años. Vivo en Francia desde que alcanza mi memoria. Pero nunca he estado en el mismo sitio.

Cuando tenía 8 años mi madre me dejó al cargo de Clyde, el rey de ‘’La Corte de los Milagros’’. A los días la muerte se la llevó a su querida Andalucía.

Quiero recorrer todo el mundo, sin que nadie me lo impida.
Sin religión y sin reglas que cumplir.

Ahora me paso todos los días bailando y cantando canciones gitanas, por las calles de París. Me siento como un pájaro. Volando por donde quiera y sin mirar nunca atrás.


-¡Atenea! -Venía hacia mí, la ave más bonita del mundo, mi mejor amiga.



-¡Sofía! -Me preparé para el impacto.

De lo rápido que venía, al chocar con mi cuerpo, nos caímos al suelo. Parecíamos niñas pequeñas.

Sofía y yo habíamos pasado toda nuestra infancia juntas, nunca nadie nos ha separado, éramos como hermanas.
Cuando una de nosotras tenía un problema, las dos salíamos adelante. Por eso nuestro cariño es tan grande.

Nos tumbamos en el suelo y miramos al cielo. El sol brillaba más que nunca, tenía el presentimiento de que algo bueno iba a pasar.


-Golondrina, cántame una de tus canciones gitanas. -Esa era su manera cariñosa de llamarme.

-Agaporni, es que sin música no tiene gracia.

Se puso de pie y me ayudó a levantarme -Eso tiene solución.

Me cogió la mano y empezamos a correr.
Llegamos a una plaza en la que había unos músicos.


-Pídeles que te acompañen.

Me acerqué a ellos y les dije que tipo de música necesitaba. Al girarme Sofía estaba sentada en el suelo y junto a ella, un montón de niños y adultos.



Todo el mundo me estaba aplaudiendo, me encantaba cantar esa canción, describía mi vida y lo que yo era.

-Cada día me sorprendes mas amiguita mía. -Me besó la mejilla.

Una niña pequeña se acercó a mí y me entregó una rosa. -Bailas y cantas muy bien, de mayor quiero ser como tú.


Al instante soreí -Seguro que algún día lo conseguirás.

-¡Asilo! -Unos gritos nos llamaron la atención.

Nos giramos y vimos que venían en nuestra dirección un montón de personas.
Eran los mismos de siempre. Vagabundos, gente sin papeles. Los conocía a todos, ya que vivíamos en el mismo sitio.
Siempre se ponen en la puerta de la catedral a pedir que les acepten como ciudadanos. Acto inútil, ya que pasaban de ellos.


-Atenea, Sofía. -Clyde vino corriendo.



-Tenéis que salir de aquí, antes de que lleguen los policías.


Cuando nos estábamos apartando una voz masculina, que venía de la catedral empezó a hablar.

-¡Patrick, jefe de los policías! -Nos giramos y pude ver quien era.



-¡Te ordeno que eches a toda esta horda de extranjeros, antes de que alarmen a la buena gente de París!

-¡A sus órdenes mi señor! ¡Echaré a esta chusma de su vista! ¡No tendré piedad con ninguno!


El cura se metió dentro de la catedral y todo el mundo empezó a correr. Miré a mi alrededor y no encontré ni a Clyde ni a Sofía.

Empecé a correr hasta que me choqué con alguien. Cuando lo miré me quedé completamente hipnotizada por sus enormes ojos azules.




Empecé a sentir algo dentro de mí que era nuevo. Algo que conforme pasaban los segundos con él se hacía más grande.

-¿De dónde vienes bella extranjera? -Su voz era la música más bonita que había escuchado.

-Soy de aquí, pero mi madre era Española. -Mi voz era entrecortada. Al fijarme bien en él supe que tampoco era de aquí. -Tú tampoco tienes pinta de ser francés.

Sonrió levemente y acto seguido sonreí yo. -Soy Irlandés. -Se acercó a mí y me tocó el pelo -Será mejor que te marches de aquí, o te meterás en problemas.

Cuando estaba a punto de responderle, Clyde lo empujó y me sacó de allí.

Fuimos hasta ‘’La Corte de los Milagros’’. Era una cueva que, por fuera no parecía gran cosa, pero por dentro era casi tan grande como una ciudad. Aquí podías encontrar todo lo que necesitaras y mucho más.




Nos metimos en el pequeño salón y nos sentamos en el sofá.



-Atenea, debes de tener cuidado con esa gente.

-Lo se, pero...


-Pero nada, sabes perfectamente que no eres una niña, -Desvió la mirada, y ese acto me preocupó. -últimamente te miro con diferentes ojos -Volvió a mirarme. -Ten cuidado cuando corras por las calles, no sabes como son los hombres allí fuera.

-Pero él no tenía intención de hacerme nada malo. -Era verdad, no tenía pinta de ser malo, ni de hacer daño. Más bien era un ángel.


-Eso no lo sabes, no los conoces. -Se levantó muy enfadado -He visto como le mirabas. -Me acarició la mejilla y se arrodilló ante mí -Tu madre te dejó conmigo para que te cuidara y eso es lo único que quiero, pero acabas de llegar al momneto que yo menos quería. Estás en la edad del amor. Ya es cosa tuya cuidarte. Ya nada es como antes.


Asentí y lo abracé. Tenía razón en todo lo que me había dicho, yo ya no era una niña. Pero no me sentía preparada para el amor. Apenas sabía lo que era. ¿Qué iba a ser de mí ahora?

Me levanté y lo miré. -¿Dónde está Sofía?

-Se fue a su casa, le dije que me encargaría de ti.

-Voy a verla. -Me dispuse a salir, cuando me cogió del brazo.

-Quiero darte una cosa. -Sacó algo del bolsillo -Tienes que prometerme que solo lo usarás si es necesario.

-Te lo prometo.



-Lo vas a necesitar si quieres seguir cantando y bailando.

Cogí el cuchillo y lo metí en su funda, me levanté la falda y me lo enganché en la pierna. -Llegaré para la fiesta de esta noche.


-Dile a Sofía que venga también.

-Cuenta con ello. -Le sonreí y me fui a por mi mejor amiga.


Bajé unos metros la montaña y llegué a su casa. Empecé a escalar hasta su habitación.


-¡Atena! -Se levantó de la cama y me abrazó. -¿Estás bien? ¿Te han hecho algo?

-Estoy bien, tranquila. -Me senté en su cama -Pero hay algo que te quiero contar.

-¿El qué? -Se sentó a mi lado.

-Cuando salí corriendo, me choqué con uno de los policías. -Agaché la cabeza -Y cuando lo miré, me quedé paralizada por sus ojos azules. -Sonreí al recordarlo -Era el hombre más guapo que he visto en toda mi vida. Todo él era perfecto. No quería separarme de él, pero Clyde lo echó de allí y me trajo a casa para hablar conmigo.

-Atenea, ¿te has enamorado? -Su preocupación era visible a kilómetros.

-Creo que sí. Nunca me he imaginado cómo sería la primera vez que me enamorase, ni siquiera pensé que me enamoraría. -Miré a Sofía que estaba que no se lo creía. -¿Qué piensas?


-Que deberías tener cuidado, los hombres son malvados. -Me miró y su mirada estaba llena de angustia. -Sabes lo que me pasó a mí, no quiero que te ocurra lo mismo, yo no me lo perdonaría.

-Lo se. -La abracé fuertemente mientras notaba como lloraba.

A diferencia de mí, ella ya se había enamorado hace unos años. Incluso se entregó a él.
Y en cuanto pudo, ese inútil la arruinó por completo. La maltrataba si no hacía lo que le pedía. Incluso una vez estuvo a punto de matarla. Pero Clyde lo impidió.

Los siguientes meses fueron una pesadilla. En lo que podía, le ayudaba.
Ese dolor lo estábamos compartiendo las dos, hasta que por fin, salimos de aquello y volvimos a ser las niñas felices que correteaban por las calles sin ningún miedo.


-Gracias por todo, Atenea, no se lo que haría sin ti. -Me volvió a abrazar.

-No tienes que agradecerme nada, voy a estar contigo siempre.


-Y yo contigo. -Se secó las lágrimas y sus ojos volvieron a brillar. -Tengo una sorpresa para tí.


-Cuéntame. -Me encantan las sorpresas que venían de ella.

-Esta tarde hacen ‘’La Fiesta de los Locos’’, ¿te apuntas? -Enarcó las cejas mientras sonreía. -Así nos divertimos un poco. Este año va a ser diferente. -Como veía que no me estaba convenciendo, usó su estrategia. -Hay música y un escenario, vas a poder cantar y bailar.


Sonreí al instante -Me has convencido, me apunto.


Como la quería, sabía perfectamente que hacer para convencerme.
De todos modos esa fiesta me encantaba, asistíamos todos los años.
Además últimamente escuchaba muy buenos rumores de cómo sería la fiesta este año.
Ya quería que llegara la hora, quién sabe, alomejor vuelvo a ver al hombre que ha causado un nuevo sentimiento en mí.




CONTINUARÁ...
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